Ciencia

7 diciembre, 2018 en

Nuestros Bosques en un tren: El vapor El Valdiviano se convierte en sala de clases durante viaje a Antilhue

El viernes 7 de diciembre en la madrugada se calentaba la caldera de la locomotora que impulsa el antiguo tren de Valdivia a Antilhue. El carbón mineral, roca negra que guarda la energía de los bosques de hace 20 millones de años, es la energía que ocupa esta locomotora patrimonial que tiene 105 años.

Éste fue también el eje del aprendizaje que alumnos de 3 y 7 básico, del colegio San Conrado de Futrono y la escuela México de Valdivia. La actividad organizada por Explora Los Ríos tenía como objetivo premiar a estos dos cursos por su buena participación en otra actividad: Se destacaron al completar un álbum de ciencia Explora. Este reconocimiento les permitiría, no solo disfrutar de un viaje exclusivo en un tren a vapor que ya no ofrece salidas rutinarias, sino también conocer su historia y su ligazón con el bosque nativo.

Para esto fue esencial la participación de alumnos del magíster en Paleontología de la UACh, que entregaron un relato asistido por muestras de diversos tipos de fósiles (improntas foliares, ámbar, troncos fósiles, carbón mineral, etc.). Los estudiantes pudieron disfrutar del paisaje, entender cómo han evolucionado los bosques en la región, y cómo impactan los cambios relacionados directamente con la actividad humana. Desde el producto maderero que entregan las especies actuales, sus hermosos paisajes turísticos, hasta el carbón mineral preservado de millones de años en la antigua mina Pupunahue  que significó la principal fuente de energía en el país desde 1936 y hasta 1960, terminando las labores debido al terremoto. En la región de los Ríos, claramente los bosques han proveído el sustento a la economía para la región.

Muchas veces resulta difícil para las personas entender la magnitud del tiempo geológico y de los cambios evolutivos, por eso, este tipo de actividades son importantes ya que permiten, a través de los sentidos, asimilar estas transformaciones e incorporarlas a nuestra comprensión del mundo. Los fósiles hablan por sí solos, basta con apreciar su existencia y reconocer su legado.

Carolina Sandoval

Constanza Peña

Jorge Bolomey

Gabriel Gómez